domingo, 25 de mayo de 2014

Mírenlo por el lado amable

Se vienen dos partidos amistosos para la selección. Juegan en Europa, contra Inglaterra y Suiza. Parece que nadie le está dando la importancia necesaria y es seguro que nadie apuesta un sol por la blanquirroja. Y no es culpa de los hinchas, porque la 12 de Perú siempre se caracterizó por estar ahí, mirando de cerca, cada uno de los pasos de su equipo, cuando todavía existían posibilidades de ir al Mundial. Estuvo ahí hasta que matemáticamente pudimos clasificar. Pero el deber de todos, como hinchas, no acaba en esos partidos.

Nadie les pide que se junten en una casa con las camisetas puestas y con la parrilla lista para apoyar a estos once que se quedaron, de nuevo, fuera del Mundial. Nadie les pide que griten los goles como si fuera un partido oficial que sume puntos para una siguiente clasificatoria. Pero sí que le pongan un poco más de interés a estos dos encuentros que, si bien le sirven mucho más a los rivales como práctica para la Copa del Mundo, también le servirán a nuestros jugadores para demostrar de qué están hechos.

Si yo estuviera entre esos 22 convocados que están entrenando en Madrid, dejaría todo en la cancha para ser la figurita del partido y que se hable de mí los próximos días en Europa. Un buen papel de cualquiera de estos chicos, significa que se les vea y se les tenga en cuenta para irse a jugar a uno de esos clubes con los que deben haber soñado siempre. Los seleccionados se están jugando un partido aparte. Muchos serán conscientes de lo que significa quedar bien parado ante Gerrard y Lampard, o de atajar un gol de Rooney. Otros verán el partido como la mayoría de peruanos, no le darán la importancia del caso y estarán perdiendo así la oportunidad de sus vidas.

A nosotros como peruanos nos conviene apoyar partidos como estos, porque no tenemos mucho que perder. Nadie puede estar seguro de que vayamos a conseguir una victoria, pero podemos apostarle al buen juego, a la entrega, al despegue de algunos juveniles y a la ratificación de otros. A como está el fútbol en nuestro país, lo mejor que nos puede pasar es que más jugadores brillen en la liga europea, aquella que se caracteriza por albergar a los mejores futbolistas y clubes alrededor del mundo. Que nuestros seleccionados jueguen en equipos importantes, hace que lleguen mejor preparados a las eliminatorias y así aumentan las esperanzas y probabilidades de ir al siguiente Mundial. Si ya estamos fuera de Brasil, solo nos queda apoyar a Perú de la mejor manera, hay que mirarlo por el lado amable. Es de hinchas apoyar a tu equipo en las buenas y en las malas, aunque estas duren años.


Fuente: Diario "El Comercio"


viernes, 16 de mayo de 2014

Cada cuatro años

 “El fútbol es el amor más largo y descabellado de nuestra vida. Es la pasión desesperada por los opuestos: pertenencia y privación, multitud y soledad, devoción y rencor. Alejarse del fútbol es mutilar parte de nuestro corazón.” Y es que Jorge Eslava no pudo definirlo mejor, y claro ejemplo de esto, es que cada cuatro años, el mundo se paraliza para poder formar parte, admirar y vivir de alguna manera el evento más grande e importante. Ese que no distingue por género, edad, sector social o creencia religiosa. Efectivamente, el Mundial.

Un evento del que nadie se salva. Un evento del que nadie quiere salvarse. Todos queremos ser parte de él. Todos queremos vivir esta locura, formar parte de la multitud, vibrar con cada partido, sufrir con cada foul, reírnos con cada huacha, mordernos las uñas con cada penal, maldecir al árbitro y al equipo rival, comernos las pantallas y gritar un gol con todas las fuerzas de nuestro corazón. Aquí no hay diferencias, aquí no importa si nunca jugaste al fútbol, no importa si eres mujer, no importa si eres niño, no importa si eres ateo, no importa si eres pobre… aquí solo importa el fútbol; festejar, celebrar, bailar, llorar, sufrir, gritar… vivir.

Y es que para disfrutar del fútbol, para vivir una Copa del Mundo, no es necesario estar dentro del campo. Dichosos quienes tengan la oportunidad de viajar a Brasil y apreciar los partidos desde la misma cancha; pero dichosos también los que logren escaparse de sus jefes para ver los encuentros por la tele, los que consigan que sus mujeres no les hagan preguntas en pleno partido, los que tengan un profesor que entienda que en época de Mundial las clases pasan a un segundo plano, los que puedan explicarle a sus hijos lo que significa marcar un gol en el minuto 90, los que vayan a buscar a su novia y la besen celebrando un gol, los que encuentran la excusa perfecta para juntarse con los amigos, los que grabaron el partido y consiguieron que nadie les cuente el resultado, los que tienen a su país dentro de los 32 y los que no lo tienen también, los que acierten en la polla, los que celebren un triunfo como si fuera propio… dichosos todos los que tengan la oportunidad de, sea como sea, vivir este Mundial, porque para volver a vivirlo tendrán que esperar cuatro años más.




Mi verdadera opinión sobre Manco

Cuando dije que el caso de Reimond Manco me daba pena, no me refería a él como persona. Tuve la oportunidad de conocerlo y la verdad me cayó muy bien. Siempre que le pedí una entrevista me la concedió, y eso habla bien de él. Considero que no soy nadie para juzgar la forma de vivir de la gente. Cuando dije que el caso de Manco me daba pena, me refería a su carrera profesional. Hablaba de la lástima que siento cuando veo que desperdicia su talento. Quizá porque he visto a pocos jugadores peruanos que sean igual de habilidosos o porque en algún momento pensé que frente a mí tenía al próximo ídolo de Alianza Lima. Y creo que, probablemente, el mismo Reimond piense lo mismo que yo.

No creo que luego de haber tocado lo más alto y de haber sido titular de muchos diarios deportivos durante varios meses, no le afecte negativamente el ver que a sus 23 años, su carrera se encuentra en fase terminal.  No creo que luego de haber pasado por clubes en Holanda y Qatar, no le afecte terminar sus minutos en Chimbote, sin menospreciar al Gálvez que confía en él  y le está abriendo las puertas. No creo que no le afecte que el equipo de sus amores,  Alianza Lima, del cual salió y del cual  siempre será hincha; no lo tome en cuenta para formar parte de su plantel. No creo que no le afecte que la hinchada que un día coreó su nombre en un estadio, ahora le dé la espalda y no lo quiera ver en la cancha. No creo que no le afecte ver sus “ampays” en programas de espectáculos, en lugar de ver sus goles los domingos por la noche. No creo que no le afecte que su nombre aparezca más en la sección de chismes, que en la de Deportes. No creo que no le afecte el hecho de verse involucrado en problemas de alcoholismo, cuando él sabe que es el ejemplo a seguir de muchos niños.
Creo que mi opinión es la misma que la de muchos peruanos, que vieron en ese “jotita” a una posibilidad para soñar con el once ideal para, por fin, poder ir al Mundial. Es imposible  que a alguien que ama el fútbol no le dé pena que deportistas tan talentosos, acaben sus días en lo más oscuro del olvido. Porque la profesión de futbolista te da la oportunidad de ser amado y aclamado por millones, pero también es cruel con quienes cometen errores, con quienes desperdician su talento y con quienes manchan el nombre de algún club con su mala conducta.  Sería mentir decir que no me da pena saber que la historia de Manco, es una de las muchas que vamos a conocer, mientras que las cosas en el fútbol peruano no cambien. 


¿Cubillas o Pizarro?

Sin duda, la comparación entre Teófilo Cubillas y Claudio Pizarro siempre va a generar discusión y polémica entre los hinchas peruanos. Muchos sugieren que el primero es el jugador más exitoso de todos los tiempos por sus grandes actuaciones y logros obtenidos a nivel selección;  mientras que otros destacan por encima de todo los logros personales conseguidos, records alcanzados y el buen juego en equipo que viene mostrando Claudio en la élite del fútbol Europeo. Personalmente, considero equivocado el  hecho de comparar a jugadores que pertenecen a épocas distintas y que se desempeñaron en posiciones diferentes dentro de la cancha.
Teófilo Cubillas ha conseguido llegar en dos oportunidades a cuartos de final en las Copas del Mundo de México 70 y Argentina 78. Tiene galardones a mejor futbolista sudamericano, es el octavo goleador en la historia de los mundiales, el mediocampista con mayor cantidad de anotaciones y está entre los 50 mejores jugadores del siglo XX. Está tallado en la memoria de muchos hinchas como uno de los más grandes ídolos peruanos por todo lo que consiguió con la camiseta peruana. Claudio Pizarro, por su parte, es un jugador que lo ha ganado todo con su club, el Bayern de Munich. Es el máximo goleador extranjero de la Bundesliga, un torneo altamente competitivo que tiene como protagonistas a muchos de los mejores representantes del fútbol mundial. Actualmente, está entre los 10 primeros puestos de los máximos goleadores del Bayern, habiendo superado ya a Lörh y poniéndose a un gol de Müller.
Ambos son, fueron y serán inmensamente exitosos en su trayectoria como futbolistas, pero este éxito no puede ser medible, ni comparable para alguien que entiende el fútbol.  Cubillas jugaba de mediocampista ofensivo, Pizarro es delantero. El deporte ha ido cambiando a lo largo de los años. A uno le tocó jugar en una época en la que el fútbol era un deporte bastante lento y primaba el talento y la técnica por sobre todas las cosas. El otro compite actualmente, en un juego en el que, talento y técnica, deben ir de la mano con la capacidad física y el orden táctico. Cubillas supo adecuarse perfecto al juego de su selección, junto a compañeros con los que compartió por mucho tiempo en su club, Alianza Lima. Pizarro juega todo el año fuera del país, lo cual inevitablemente complica su desempeño dentro del plantel peruano. 
Nadie puede menospreciar el juego de ninguna de estas dos estrellas. Ambos son jugadores que han conseguido muchos títulos que los llevan,  hoy en día, a ser de los peruanos más reconocidos a nivel mundial. Sería injusto compararlos y juzgar el éxito de ambos, basándose en premisas que solo están en la memoria y el corazón de los hinchas.

martes, 15 de octubre de 2013

El adiós a un grande

Todo parece indicar que hoy se despide de la selección un grande. Se va el jugador peruano más exitoso de los últimos tiempos, Claudio Pizarro. Querido por muchos y criticado por algunos, que definitivamente se encuentran muy lejos de entender lo que es jugar al fútbol. Es muy fácil crucificar a un jugador cuando falla un penal, o cuando no mete goles. Lo difícil es darse cuenta del peso que tiene Claudio en la selección, de seguirlo jugada a jugada y entender que sin él, Perú no sería Perú.

Hoy se retira de la selección “el diferente”, y le toca irse de una manera poco honrosa para cualquier jugador de su nivel. Se va jugando en un estadio sin público. Todo por culpa de un par de hinchas que entienden que para hacer respetar la casa hay que ser más vivo que el rival y actuar de forma violenta, impartiendo justicia por sus propias manos. En un país donde estos sujetos son vistos como héroes, las consecuencias las pagan figuras como Pizarro, que van a tener que terminar su ciclo en la selección, sin la presencia de esa hinchada que es consciente de su grandeza.

En un partido donde ya no hay nada en juego, están todos los años de experiencia y los sueños de un jugador que puso todo para que su selección vaya al Mundial. El bombardero, ese que desde que lo llamaron para formar el once titular, no se amilanó ante ningún rival y siempre creyó en su capacidad y en la de sus compañeros para clasificarnos a una Copa del Mundo. El que siempre estuvo ahí para apoyar al equipo, para putearlos cuando hacían las cosas mal y para felicitarlos cuando lo dejaban todo en la cancha.

Claudio siempre estuvo abierto a escuchar las críticas, nunca bajó los brazos en ningún partido. Cuando tuvo a todo un estadio repudiándolo por fallarse un gol, mantuvo la calma y la serenidad que muy pocos jugadores logran. Ama el fútbol y sabe que este deporte implica disciplina. Siempre fue el primero en llegar a los entrenamientos y el último en irse. Entendió que para ser bueno hay que dejar de lado muchas cosas y sacrificar muchas otras.


Hoy no se va de la selección un futbolista cualquiera. Se va el capitán, líder del equipo. El que corrió todo. El que siempre salió jugando. El que jaló marca ante todos los rivales. El que nos inyectó las ganas de seguir creyendo en la selección. El que ganó todo con su equipo. El que juega con la cabeza y se anticipa a las jugadas. El único que entendió que hace falta ser inteligente para jugar al fútbol. El ídolo de muchas personas alrededor del mundo. El que es exitoso dentro y fuera de la cancha. El más grande, Claudio Pizarro.

Fuente: Diario La República

Johana Cubillas

sábado, 7 de septiembre de 2013

El amor llega cuando tiene que llegar, y los mundiales también

Luego de la derrota de Perú ante la selección de Uruguay, me queda un sabor amargo, no porque no considere que los peruanos no tuvieron la actitud adecuada en la cancha, sino porque todavía no entienden que para jugar al fútbol hay que ser inteligentes. Con esto no me refiero a que los jugadores tienen que ser brillantes en matemáticas, o que hay que traer más abogados o ingenieros a la selección; me refiero a que un futbolista tiene que estar en capacidad de entender y leer un partido.

Un buen futbolista tiene que tener inteligencia emocional para no volverse loco cuando comete, o le cometen una falta. Tiene que saber en qué lugares de la cancha no puede cometer errores y tiene que tener claro el peso y el estilo de juego de cada uno de los integrantes del equipo rival. Tiene que dar el pase en el momento adecuado y tiene que saber cuándo jugar hacia atrás. Tiene que ser consciente de sus limitaciones y “ratonear” cuando sea necesario. Tiene que aprovechar sus individualidades y encarar con las mismas. Tiene que saber que en la selección no nos sobra… nos falta, por lo tanto, no puedes dejar que te saquen una tarjeta roja, cuando eres el único jugador que cubre bien su puesto.

 El fútbol es más que un deporte, es el reflejo de la sociedad, es por esto que al decir que falta inteligencia individual y colectiva, me refiero a que falta educación, la misma que falta en todo el país. Es un deporte que no requiere solo de entrenamiento físico, sino también psicológico y emocional. Para formar a un jugador tienes que hacerlo en forma integral; se tienen que cubrir todos los aspectos que requiere un deportista para triunfar en su rubro.

El peruano ganó actitud e identidad desde que entró Markarian, pero ese es sólo uno de los componentes, quedan otros dos que tenemos que seguir fortaleciendo. El orden táctico y la lectura de los partidos, como ya mencioné antes, son vitales para afrontar encuentros ante equipos que, de por sí, están acostumbrados a ir a los mundiales. A los peruanos les falta esa sensibilidad con el balón, y también es cierto que, aunque físicamente muchos están mejorando, esto se lo deben al buen nivel de sus clubes en Europa.

Es fácil terminar un partido y echarle toda la culpa al árbitro, a los peruanos nos encanta tapar los errores de nuestra selección, vivimos el fútbol desde una perspectiva amorosa, como cuando en una relación, a pesar de saber que la otra persona está haciéndolo todo mal, tratamos de tapar las cosas porque nos gusta seguir sufriendo. Somos bastante masoquistas en ese sentido, nos damos por vencidos antes de que inicien los partidos, tenemos barras de “sí se puede”, cuando eso debería estar implícito. Parece que inconscientemente y aunque nos duela, sabemos de las limitaciones que tenemos, y que por las mismas no vamos a ir al mundial, por lo menos no hasta que las cosas cambien.


En un país donde el fútbol está manejado por personas que no aman este deporte, no se le puede pedir más a sus jugadores. Para llegar a ser los mejores tenemos que empezar desde abajo, no solo para clasificar a un mundial, sino para dar batalla en el mismo. Hay que invertir en educar a los futbolistas, en darles todo lo necesario para que sean los mejores, no los cuartos, ni los segundos, tenemos que ser siempre los primeros, y hay que trabajar mucho para eso. El amor llega cuando tiene que llegar, y los mundiales también.

domingo, 30 de junio de 2013

Entrevista a Jaime Pulgar-Vidal

Entrevista al historiador, periodista y profesor Jaime Pulgar-Vidal, quien escribe en la página web de CMD, en su propio blog el cual por título su nombre y es, además, un amante del uso de las redes sociales, Facebook y Twitter, por donde sus seguidores nos enteramos de su opinión a cerca de las últimas noticias, tanto deportivas como culturales.

¿Qué tan importante es el uso de internet para transmitir información en la actualidad?
- Es sumamente importante porque, adicionalmente a que puedes transmitir información de manera inmediata, no necesitas imprimir, ni editar. Además, internet te permite interactuar, quien te lee puede darte una respuesta, ya sea en una red social, en un blog o en una página de internet, siempre hay un espacio para los comentarios. Lo negativo del asunto es que no sabemos si estamos preparados para interactuar, porque lamentablemente, en la mayoría de los comentarios, sobretodo en los dedicados a las páginas de fútbol, lo único que se leen en los comentarios son insultos. Ese es un problema que creo deberíamos analizar los periodistas para saber qué tanto deberíamos interactuar en internet.

¿Qué tan complicado fue el paso del uso de los medios tradicionales a hacer uso de las plataformas digitales?
- Fue muy complicado porque los medios tradicionales siempre pensaron que había una idea de primicia, ahora el asunto es tener que dar a conocer esa noticia en un medio en el que la noticia la va a ver todo el mundo, incluyendo tu competencia y en caso esta tenga mayor alcanze, la primicia pasaría a ser del otro y no tuya. Cuando yo trabajé en números ceros de un periódico, yo hacía la página deportiva y sacaba la información de las páginas web, que sabíamos que eran las que más se actualizaban y simplemente le dábamos vuelta a la noticia y las noticias que brindábamos pasaban como frescas, como si fueran nuestras. Lo que está cambiando es que ahora los medios de comunicación suelen citar a las fuentes, lo cual es básico.

¿Es importante el uso de redes sociales como Facebook y Twitter para los periodistas?
- Es muy importante. No tanto para dar a conocer noticias, porque esto muchas veces genera problemas con los medios de comunicación para los cuales uno trabaja, es mejor usarlas para dar tu opinión sobre un tema en concreto. Uno da a conocer su opinión en la red social, que probablemente no comparta el medio para el cual trabajas, pero no importa porque finalmente es tu punto de vista. Creo que las redes sociales son importantes para que la gente sepa qué es lo que uno piensa referente a las noticias en general y así diferenciarte como periodista.

¿Cualés son las mayores ventajas y desventajas que trae el uso de internet?
- Creo que la mayor ventaja es la posibilidad de interacción. La mayor desventaja, a veces, es que aún tendemos a creer que los medios tradicionales son los más importantes, escribimos buenas notas para estos medios y escribimos notas muy pobres para las propuestas digitales. Muchos de los periodistas aún no entienden o no creen en la fuerza y la popularidad de internet.

¿Qué prefiere, los medios tradicionales o los digitales?
- Para mi son complementarios. Lo que hago es leer "El Comercio" en las mañanas y en las tardes leo las noticias por las páginas web de los diarios más importantes. Yo creo que el hecho de seguir comprando medios escritos es una cuestión cultural, mi padre me enseñó eso desde chico y probablemente es por esto que lo sigo haciendo.